OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/6000 /  f2.5 /  ISO 200/  M.ZUIKO DIGITAL ED 25mm 1:1.2 PRO

54º48’34.9’’ S 68º18’29’’ W

02- 12 - 16

Soleado. 8ºC. 1010hPa Humedad 64% Amanecer 5:08h Atardecer 22:01h Velocidad viento 29.5km/h Velocidad crucero 0 nudos Dirección 0º

Hoy he abierto los ojos y he sentido que algo se acababa. Ayer me acosté consciente de que este viaje tenía su fin sin tener muy claro si quería que esto suceda. Jamás en mi vida he tenido una sensación similar a la que he sentido estos días. La palabra exacta sería flotar, por lo literal de flotar sobre el océano durante tres semanas, pero también porque el tiempo ha pasado de una forma muy particular, con días eternos de lecturas, de mirar al infinito o de pensar simplemente en futuros planes. Pero ha llegado el instante en que, con mis maletas colgando del hombro, he tocado tierra sin querer mirar atrás. El Silver Explorer se ha convertido en mi casa durante días, pero también en mi lugar de trabajo, en mi espacio donde he dado charlas sobre fotografía, en mi banco de pruebas de la nueva E-M1 MarkII y en el refugio que mi amigo Juan y yo hemos compartido y donde nos hemos contado los pocos secretos que nos faltaban por contar. 
Ahora nos quedan unos días en Ushuaia, donde lo que más deseo es caminar y caminar, kilómetros, sin parar, sin capas de ropa y de guantes, sin límites, sin el balanceo del mar. Qué curioso es el ser humano. Cuanto más tenemos más queremos. Y después de uno de los viajes más impresionantes de mi vida lo que más me apetece es viajar, moverme, sentirme vivo, caminar y gritar al viento la felicidad que siento de estar aquí. Pero como decía un sabio, viajaría constantemente si supiera que tengo otra vida para pasarla en casa. Y tengo ganas de volver con mi familia, pero también de comenzar a ver las fotografías que he hecho durante estos días, pelearme con los matices de blancos y con una nueva paleta de colores que nunca antes había experimentado. 
Sé que una parte de mi se ha quedado en la Antártida, donde algo ha cambiado en mi, estoy seguro. Quizás el saber que en unos días cruzaré la barrera de los 30 y entraré en la década de los 40 ha hecho que convierta este viaje en un regalo para conectar con el yo más profundo. Quizás es que realmente la Antártida tiene algo que te atrapa. Quizás es que he disfrutado de la fotografía de una forma etérea. Lo que es seguro es que este barco hundido, el Monte Cervantes, a la orilla de Ushuaia, flotando desde hace casi un siglo sea una imagen perfecta de lo que he vivido, barcos, hundimientos, historias de aventuras lejanas y sueños de conquistas. 

– Álvaro Sanz

[English]

Sunny 8ºC 1010hPa Humidity 64% Sunrise 5:08h Sunset 22:01h
Wind Speed 29.5km/h Cruising Speed 0 knots Direction 0º

Today I opened my eyes and I felt that something was nearly over. Yesterday I went to bed conscious that this trip had its end without having clear if I wanted this to happen. During these days, I had a feeling that I’ve never experienced before. The precise word would be floating, for being literally floating in the ocean for three weeks, but also because time has passed in a very particular way, with eternal reading days, looking to the infinite or simply thinking about future plans. But time has come to that moment where, with my bags hanging on my shoulders, I touched land without wanting to look back. The Silver Explorer has become my home during these days, but also my workplace, my space to give lectures about photography, my test bed for the new E-M1 Mark II, the shelter that my friend Juan and I have shared and where we have told the few secrets we still had to tell.

Now we have a few days left in Ushuaia, where what I want most is to walk, miles without stopping, without layers of clothes or gloves, without limits, without the rolling of the sea. How curious is the human being! The more we have, the more we want. After one of the most impressive journeys of my life what I feel like most is travelling, moving, feeling alive, walking and shouting to express the happiness that I feel of being here. But, as a wise man said, I would travel constantly if I knew that I have other life to be at home. And I’m looking forward to be with my family, but also to see the pictures that I’ve taken during these days, to fight with the white balance and with a new palette of colours that I’ve never experienced before.

I know that there is a part of me that stays in Antarctica, where something has changed in me, I’m sure. Perhaps knowing that in some days I will cross the barrier of the thirties and I will enter the forties has turned this trip into a gift to connect with my deepest self. Perhaps it’s that Antarctica has really something that catches you. Perhaps it’s that I enjoyed photography in an ethereal way. What is sure is that this shipwreck, the Monte Cervantes, on the shore of Ushuaia, floating for almost one century, it’s a perfect image of what we lived, boats, shipwrecks, stories of distant adventures and dreams of conquest. 

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/6000 /  f1.2 /  ISO 200/  M.ZUIKO DIGITAL ED 25mm 1:1.2 PRO

62º15’40.4’’ S 62º20’24.2’’ W

01 - 12 - 16

Totalmente nublado. -4ºC. 970hPa Humedad 91% Amanecer 3:55h Atardecer 22:01h Velocidad viento 45.2km/h Velocidad crucero 12 nudos Dirección 330ºNW

La noche la he pasado haciendo equilibrios en la cama. La sensación de que vas a caer al suelo en cualquier momento es constante. He vaciado los alrededores de mi lugar de descanso por si sucede. Ayer durante la cena escuché muchos vasos romper, platos moverse y una librería entera derramar libros de aventuras por el suelo, hablando de exploraciones, aventuras, y naufragios. Pero ha vuelto la calma. Una calma aparente en la que las olas de 5 metros parecen pequeñas después de lo que vivimos ayer. La capitana me invita de nuevo a pasar al puente y observar todo lo que ahí sucede. Su mirada al infinito, con una armonía absoluta te transmite paz. Con Maggie nada puede pasarte porque su sonrisa y optimismo se mezclan con su conocimiento del mar. La vi vibrar al desembarcar por primera vez en Cabo de Hornos hace unos días y desde entonces sentí que estaba con alguien humano y sencillo. “Esa va a ser buena” nos avisa. Conoce las olas como si las hubiera creado ella misma. Sus compañeros de trabajo cumplen sus funciones sin cesar. Uno de ellos escribe en el diario de a bordo notas y rutas mientras revisa con el compás y con reglas en un mapa de papel con todos los detalles que uno pueda imaginar. Fotografío como si estuviera en un lugar sagrado. Activo el silenciador de mi cámara para no perturbar la paz que se respira en este lugar. Curiosa situación. Aquí, donde las olas golpean contra los cristales con más fuerza es el lugar del barco donde uno se siente más seguro. En la parte de popa parece un parque de atracciones, y John Leo, el filipino que me llama Maestro Alonso (por mi segundo apellido) dice que ha vomitado 11 veces y ya se encuentra algo mejor. La vuelta se hace larga, llevamos ya más de 24 horas y nos quedan otras tantas para ver tierra. Estoy deseando ver en Canal de Beagle y las montañas nevadas de Ushuaia en el horizonte.

– Álvaro Sanz

[English]

Very cloudy -4ºC 970hPa Humidity 91% Sunrise 3:55h Sunset 22:01h
Wind Speed 45.2km/h Cruising Speed 12 knots Direction 330ºNW

I spend the whole night trying to keep my balance in bed. The sensation that I could fall to the ground at any moment is constant. I have cleared the surroundings of my bed just in case. Yesterday, during dinner I heard so many glasses broke, plats moved and a bookcase felt spreading many adventure books about explorations and shipwrecks. But calm has returned. An apparent calm in which 5-metre high waves seem to be small after what we’ve seen yesterday. The captain invites me again to cross the bridge and observe everything that is happening there. Her absolutely harmonic gaze to the infinite transmits peace. With Maggie nothing bad can happen because her smile and optimism are mixed with her great knowledge of the sea. I saw her thrilled when we landed for the first time in Cape Horn a few days ago and since then I felt that I was with somebody who was humane and humble. “That’s going to be good” she warns us. She fully understands waves. Her workmates constantly carry out their respective roles. One of them is writing down in the logbook while he’s checking with compass and rules in a paper map every detail that you can imagine. I take pictures as if I were in a sacred place. I put on the silent shutter of my camera to not disrupt the peace of this place. It’s a strange situation. Here, where waves hit stronger in the windows, it’s the part of the boat where you feel safer. The stern seems an amusement park and John Leo, the Philippine who calls me Maestro Alonso (because of my second surname), says that he has vomited 11 times and that he is feeling better now. The return is getting long, we’ve spent more than 24 hours, and we are halfway to see land. I am looking forward to see the Beagle Channel and the icy mountains of the Ushuaia on the horizon.

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/6400 /  f5.6 /  ISO 800  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

62º15’40.4’’ S 62º20’24.2’’ W

30 - 11 - 16

Nevando. -8ºC. 960hPa Humedad 93% Amanecer 3:15h Atardecer 22:04h Velocidad viento 92.3km/h Velocidad crucero 11 nudos Dirección 350ºNW

Por primera vez en más de dos semanas de viaje he escuchado parar los motores del Silver Explorer. Después de salir de la Isla Decepción y a cobijo de la XXX nuestra capitana lanzó el ancla y decidió esperar a que pasara la noche. Enfrentase al mar bravo a oscuras no parecía una opción segura e íbamos bien de tiempo. A media noche mi reloj empieza a sonar y no recuerdo haber puesto ninguna alarma, en la pantalla leo por segunda vez en este viaje “Aviso de tormenta”. Curioso fenómeno, justo cuando nos introdujimos en este temido pasaje hace una semana saltó el mismo aviso. Pero esta vez la presión ha caído en picado y desde el puente nos avisan que esperemos lo peor. Los vientos llegarán a los 100km/h y las olas alcanzarán los 12 metros en el peor momento, cuando estemos justo entre la Antártida y la Tierra de Fuego. ¿Cuantos barcos habrá en el fondo de este pedazo de mar? Hoy decido no seguir leyendo batallas de naufragios y pienso que lo mejor es salir a cubierta a sentir el aire. Provengo de una tierra conocida por el viento que genera el valle del Ebro al llegar al mar, pero lo que siento al abrir la puerta del nivel 6 es de otra dimensión. He salido con pantalones de pana y chaqueta y he durado fuera la primera ola. El frío es cortante. Está nevando y parece que las gotas que genera el mar al chocar con el barco se convierten en cristales que se te clavan en la cara. Es imposible mirar hacia adelante. Tienes que agarrarte a cualquier cosa porque el miedo a caer es inmenso y las posibilidades de sobrevivir nulas. Vuelvo a entrar cubierto de agua y busco a mi compañero Juan. Me pongo la ropa impermeable, varias capas de abrigo, las gafas de ventisca, guantes y preparo las lentes y varios trapos secos para secar el material. Sé que no va a ser fácil pero quiero vivirlo. En cuanto venga lo peor estoy seguro que cerrarán el acceso a fuera y no podré hacer fotografías. Esta vez me cuesta mucho mas abrir la puerta y me alegro de haber cargado la mochila porque siento que necesito peso para no volar. Amarro la mochila a una barandilla y miro hacia el fondo. Saco la cámara rápidamente y marco el punto de enfoque en el centro de la parte inferior, justo donde coincide con la proa del barco asomar. En menos de 3 segundos la lente está llena de agua y hielo. Me protejo de nuevo y asomo mi mirada esperando la siguiente ola. Después de varias horas me he acostumbrado y puedo intuir cuando vienen las grandes. El corazón lo sientes en la garganta, y entonces es el momento, 1, 2... golpe de casco, sonido, y agua! Las olas son imprevisibles y de una altura de unos 8 metros en este momento. Si siguen creciendo será imposible estar aquí. Hago únicamente tres ráfagas de fotos y estoy totalmente mojado, como si hubiese buceado en este mar imposible de domar. No veo nada, mi cámara aguanta una vez más, pero ni yo, ni mis manos, ni mis ojos, que no ven nada. Siento la sal en la cara y al frotarme he dejado lana de mis guantes en mis ojos. Grito, y alzo los brazos al viento. Me siento más vivo que nunca y entro dentro con la sensación de que ya nada puede detenernos. 

– Álvaro Sanz

[English]

Snowing -8ºC 960hPa Humidity 93% Sunrise 3:15h Sunset 22:04h
Wind Speed 92.3km/h Cruising Speed 11 knots Direction 350ºNW

For the first time in more than two weeks, I heard how the Silver Explorer engines stopped. After leaving Deception Island and protected from the XXX our captain dropped anchor and decided to wait until the next morning. Facing the brave sea in the darkness does not seem a safe option and we were on time. At midnight my clock started to ring and I didn’t remember to have set an alarm, on the screen I read for the second time in this trip “Storm Warning”. Curious phenomenon, when we entered this feared passage just one week ago, we had the same warning. But this time pressure dropped off very quickly and from the bridge they are telling us that we must expect the worst. Winds will reach 100km/h and waves are 12-metre high at the worst possible moment, when we are just between Antarctica and Tierra de Fuego. How many boats will be here on this part of the sea floor? Today I decided not to read more stories about shipwrecks and I think that the best option is going out to the deck and feeling the air. I come from a place that is known by the wind generated by the Ebro valley when it reaches the sea, but what I felt here when I open the level 6 door is of another dimension. I came out with corduroy pants and jacket and I’ve lasted out only the first wave. The cold is biting. It snows and the water drops from the sea become crystals digging in my face. It is impossible to look forward. You have to hold on to something because if you fall down here the chances of survival are zero. I come back inside and I look for my companion Juan. I get dressed with waterproof clothing, several layers, goggles and gloves and I prepare the lenses and several cloths to dry the equipment. I know it is not going to be easy but I want to live it. When things get worse I’m sure that I won’t be allowed to go out and take pictures. This time is much harder to open the door and I’m glad of having loaded my backpack because I need weight in order to avoid flying. I attach my backpack to the rail and I look down.  I take my camera out quickly and I set the focus point in the middle of the lower part, coinciding just with the part of the bow coming up. In less than 3 seconds the lens is full of water and ice. I protect myself again and I wait for the next wave. After several hours I get used to it and I can even feel when the big ones are coming, when I feel my heart in my throat. 1, 2… hull blow, sound and water. Waves are unforeseeable and about 8-metre high at that moment. If they keep growing it will be impossible to be here. I only capture three sequential shootings and I am completely soaked, just as if I were diving in this wild sea. I can’t see a thing, although my camera can withstand once more, more than my arms or my eyes. I feel the salt on my face and when I rub my face I left some wool of my gloves in my eyes. I shout and I raise my arms. I feel more alive than ever and I come back inside with the feeling that nothing is going to stop us. 

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/2000 /  f3.5 /  ISO 1000  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 40‑150mm 1:2.8 PRO

62º58’37.4’’ S 60º39’00.2’’ W

29 - 11 - 16

Totalmente nublado. -4ºC. 970hPa Humedad 91% Amanecer 3:05h Atardecer 22:13h Velocidad viento 20.4km/h Velocidad crucero 0 nudos Dirección - 

Durante la noche el barco ha navegado muy lento camino a la isla Decepción. Dicen que el lugar es el puerto más seguro de toda la Antártida, pero la isla no deja de ser la caldera de un volcán en activo. En los años 60 hubo una serie de erupciones que destrozaron las bases científicas que había. Sin duda lo más impresionante de la isla es su entrada, una pequeña boca estrecha llena de rocas. He tenido la suerte de presenciar las maniobras desde el puente junto a la capitán y su equipo. Me asombra la calma en el trabajo de estos marineros. Haciendo pequeños movimientos, a una precisión milimétrica y sin dudar un solo instante del siguiente paso a dar. Desembarcamos en la orilla y desde el primer instante puedes sentir la acción del volcán. El suelo es de color oscuro, piedras volcánicas se mezclan con tierra y nieve y un humo constante se levanta en la orilla donde se mezcla el calor de la tierra interna con el frío del mar. Caminamos por el antiguo puerto ballenero donde hace un siglo acabaron con la vida de cientos de ballenas. No quiero imaginar, ni puedo, lo que fue ese momento de la historia.   Seguimos caminando por la isla entre pingüinos, focas y huesos de ballenas y restos de barcas de otros siglos. Es hora de empezar a pensar en la vuelta. Es hora de tocar tierra antártica por última vez. Nos quedan por delante dos jornadas de Pasaje de Drake y nos han avisado que el tiempo no juega a nuestro favor. Olas de 12 metros y vientos de más de 100km/h son el pronóstico para las próximas jornadas.   Necesito una dosis de adrenalina antes de vivir el vaivén de nuevo. Lo hago. Me quito la ropa junto algunos de mis compañeros y me lanzo al agua helada. Diez segundos nada más, mi cuerpo no aguanta. La orilla está caliente por la acción del volcán, pero una vez te lanzas al mar el frío vence.  Vuelvo al barco como nuevo, con la cara cortada por el frío de la lancha y con una sonrisa que se me ha quedado congelada. Necesito poner orden a mis fotografías antes de que sea demasiado tarde. Es imposible trabajar con olas que sobrepasan la altura del barco. Volveré a mi diario cuando encuentre la calma.

– Álvaro Sanz

[English]

Very cloudy -4ºC 970hPa Humidity 91% Sunrise 3:05h Sunset 22:13h
Wind Speed 20.4km/h Cruising Speed 0 knots Direction - 

During the night, the boat has sailed very slowly towards Deception Island. They say this is the safest port of Antarctica, but this island is an active volcano caldera. In the sixties, there were several eruptions that destroyed the scientific bases that were here. There is no doubt that the most impressive of the island is its entrance, a small and narrow passage full of rocks. I’ve had the luck of witnessing the maneuvering from the bridge with the captain and his team. It was amazing to see the calm in the work of these sailors. Making small movements, with pinpoint accuracy and without a shadow of a doubt of what was their next step. We disembark on the shore and from the first moment you can feel the action of the volcano. The ground is dark, volcanic stones are mixed with land and snow and a constant smoke gets up from the shore where the heat of the internal earth is mixed with the cold of the sea. We walked through the old whaling port where hundreds of whales were killed a century ago. I can’t even imagine that moment in History. We keep walking through the island among penguins, seals, whale bones and the remains of boats from other centuries. It’s time to start thinking about the return. It’s time to touch the Antarctic land for the last time. We have two days ahead to cross Drake’s Passage and we’ve been warned that the weather is not good. 12 meter waves and winds of more than 100 km/h are forecasted for the next days. I need a dose of adrenaline before starting the swaying again. I go for it. I take off my clothes with some of my companions and I jump into the icy water. Just 10 seconds, my body can’t stand it. The shore is hot by the action of the volcano, but once you jump into the water the cold wins. I come back to the boat as a new person, with the face cut by the cold of the boat and with a frozen smile. I need to bring order to my photographs before it is too late. It is impossible to work with waves that exceed the height of your boat. I will come back to my diary when I find calm again.  

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/2500 /  f4.5 /  ISO 800  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

63º25’21.7’’ S 56º44’14.2’’ W

28 - 11 - 16

Totalmente nublado. -6ºC. 983hPa Humedad 89% Amanecer 3:05h Atardecer 22:13h Velocidad viento 45.3km/h Velocidad crucero 6.7 nudos Dirección 31ºNE

Por fin nos encontramos en plena Antártida. Hasta ahora hemos visitado sus islas cercanas y avistado tierra a lo lejos, pero ahora puedes percibir que el continente está  cerca. Los bloques de hielo nos rodean y el barco navega lento. El viento sopla muy fuerte y añado una capa de abrigo a las 4 que llevo normalmente. Sentir frío cuando trabajas con la cámara es lo peor para pensar, componer y disfrutar del acto de fotografiar. Lo que peor llevo del viaje son los dos guantes que llevo en cada mano. Quitarme la mochila, cambiar de lente y simplemente buscar un trapo para limpiar el cristal de mi óptica se hace largo y lento. Mi equipo aguanta a la perfección las temperaturas bajas y la batería no disminuye como lo hacían las cámaras hace años en el frío. El viento trae consigo copos de nieve que me golpean la cara, las gafas. Sin duda mi cámara es más fuerte que yo, pero lucho por captar instantáneas en esta pequeña montaña por la que estamos subiendo. Al volver a la orilla, en la cara protegida, sigue haciendo frío pero el viente cesa y la sensación térmica es otra.   La marea ha bajado y descubro pedazos de hielo que hace unas horas no estaban en ese lugar. Los pingüinos corretean hacia la orilla en grupo en un simpático baile que te hace sonreír y recuperar parte de la movilidad en la musculatura facial.   Por la tarde, después de unas horas de navegación desembarcamos en la Base Esperanza, de Argentina. La experiencia es surrealista y cálida. El continente antártico no pertenece a nadie, y a la vez es de todos. Pero países como Argentina y Chile parecen soñar con hacer suyo algún pedazo de suelo blanco y han instalado varias bases, algunas fijas, y en el caso de la que hemos conocido, han traído varias familias y hay una escuela desde hace varias décadas. De echo, en el 78 nació el primer niño en la Antártida, y fue en esta base. Conocemos a los dos maestros y gracias acompartir idioma puedo charlar con los niños y compartir experiencias. Me parece increíble que en este lugar en el que este año han registrado temperaturas de -59ºC y vientos de 196km/h los niños vayan a la escuela y aprendan el alfabeto, el funcionamiento del cuerpo humano y toquen instrumentos musicales. Mora tiene 4 años y su madre, la maestra me deja que le tome un retrato. Ella me mira a través de su gorro de lana para decirme después que le está encantando vivir esta experiencia. Además, sus papás, los maestros se casaron hace justamente 2 días por lo civil, convirtiéndose en unos de los pocos matrimonios antárticos que existen. Con pena, y con ganas de saber más, después de un trago de mate y charlar con la meteoróloga de la base partimos hacia Antarctic Sound.   No tengo palabras y soy incapaz de escribir en este diario la belleza del momento que estoy viviendo aquí fuera. El mar, calmado y protegido por bloques de 60 metros de altura empieza a regalarnos icebergs que poco a poco iremos esquivando en el fragmento de mar más hermoso que jamás haya surcado. Cada pocos minutos un iceberg gigante empieza a acercase a nosotros mostrando sus diferentes caras, sus texturas, sus colores y su poder. Grupos de pingüinos nadan a toda prisa en la proa de nuestro barco buscando una pequeña isla de hielo como refugio. Mientras el viento me da en la cara y sonrío como hacía tiempo que no hacía me muevo por el barco como un niño pequeño en su primera cabalgata de los Reyes Magos.   Es la hora de cenar y no queremos salir del puente, no queremos comer, ni beber, ni
respirar. Solo queremos ver, mirar, observar. La naturaleza se muestra imponente y nos regala algo que sé que tardaré en volver a ver, los icebergs antárticos. 

– Álvaro Sanz

[English]

Very cloudy -6ºC 983hPa Humidity 89% Sunrise 3:05h Sunset 22:13h
Wind Speed 45.3km/h Cruising Speed 6.7 knots Direction 31ºNE

At last we are in Antarctica. Until now we have visited its nearby islands and we’ve seen land from afar, but now you can feel that the continent is near. Ice blocks are surrounding us and the boat sails slowly. The wind blows strong and I add one layer of clothing to the 4 I usually wear. When you work with the camera, there is nothing worse than feeling cold to think, compose and enjoy photography. The most difficult thing for me is the pair of gloves that I wear on each hand. Taking off my backpack, changing lenses or simply looking for a cloth to clean my lens glass is a very slow and long process. My equipment perfectly stands low temperatures and the battery is not reduced quickly with cold as used to happen in the past. The wind brings snowflakes that hit my face and glasses. There is no doubt that my camera is stronger than me, but I fight to take snapshots of the little mountain that we are walking up. When we return to the shore, in the protected face, it is still cold but there is no wind and there is a different thermal sensation. It is low tide and I discover pieces of ice that were not there before. Penguins run towards the shore in group in a funny dancing that makes you smile reviving part of your facial musculature mobility. In the afternoon, after some hours of sailing, we disembark in Base Esperanza, Argentina. The experience is surrealist and warm. The Antarctic continent does not belong to anyone, but at the same time it belongs to everyone. Countries like Argentina and Chile seem to dream with owning one piece of this white land and they have installed several bases, some of them are fixed, and in the case of the one we have known, they brought some families and there is a school built several decades ago. In fact, in 78 the first baby was born in Antarctica, and it was in this base. We meet the two teachers and as we speak the same language I could talk to the kids and share some experiences. It is unbelievable for me that in this place, where this year have been registered -59ºC temperatures and winds of 196km/h, kids can go to school and learn the alphabet, the functioning of the human body and how to play musical instruments. Mora is 4 years old and her mother, the teacher, allows me to take a picture. She looks at me through her wool cap and then she tells me that she loves to live this experience. Besides, her parents, the teachers, were civil married just 2 days ago, becoming one of the few Antarctic marriages. With sadness, and wanting to know more, after drinking yerba mate and talking to the meteorologist from the base, we left towards Antarctic Sound. I have no words and I am not able to write on this diary the beauty of the moment that I am living outside here. The sea, calmed and protected by blocks of 60 meters in height starts to give us icebergs that, little by little, we will be avoiding in the most beautiful sea area that I have ever crossed. Every few minutes, a giant iceberg get close to us showing its different faces, its textures, its colours and its power. Groups of penguins swim quickly in the bow of our boat looking for a little island of ice as a refuge. While the wind was blowing in my face I smile and I walk around the boat like a kid with a new toy. Dinner time and we don’t want to go out of the bridge, we don’t want to eat, or drink, not even breath. We just want to look, see, observe. Nature is here stunning and it gives us something that I know I won’t see again soon: the Antartic icebergs. 

– Álvaro Sanz 

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/1600 /  f4 /  ISO 200  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 40‑150mm 1:2.8 PRO

63°26’27.1’’S  59°21’15.2’’W

27 - 11 - 16

Totalmente nublado. -3ºC. 977hPa Humedad 94% Amanecer 3:06h Atardecer 22:36h Velocidad viento 65.2km/h Velocidad crucero 25.2km/h Dirección Variable

Una vez más la jornada comienza temprano. Con el sabor del café todavía en los labios subimos a una de las Zodiac que nos llevará entre icebergs. Kara, la jefa de la expedición nos lleva a ritmo lento y sabe cuando debe bajar la velocidad por nuestra cara de felicidad al hacer fotos. El día está totalmente cerrado y contrariamente a lo que uno esperaría a estas masas de hielo les sienta mucho mejor las nubes que el sol. Los colores azules de la parte sumergida se convierten en un cyan único. No puedo más que imaginar si alguien fuera capaz de sumergirse en estas aguas. La belleza que vería seguramente sería imposible de contar. Nosotros estamos viendo la parte pequeña del iceberg, el resto se haya sumergido. De repente un sonido ensordecedor, y unos instantes más tarde un pedazo de hielo cae al mar y genera una ola que nos tambalea ligeramente. Puede parecer que la vida aquí sea imposible, pero detrás de un glaciar con forma de arco aparecen unos pingüinos en un pedazo de hielo. Nuestra bióloga nos dice sin dudarlo que es el Chinstrap y yo todavía no consigo diferenciarlos a simple vista. Cambio de lente para poderlos contextualizar y justo cuando saltan de nuevo al agua descubrimos un Cormorán Antártico un poco más allá. De lejos creía que era otro pingüino, pero no, el 300mm me permite ver todos los detalles a la perfección. Le fotografío de lejos, pero la lancha se aproxima poco a poco y el ave se queda en la misma posición, así que tengo tiempo de poner el 40-150mm que es más versátil para situaciones incontroladas y más flexible para el movimiento de una barca. El agua que rodea al cormorán está a punto de congelación y nieva con fuerza, cada vez más. Mi cámara está helada y se va tiñendo de blanco, pero nada le afecta. ¿Porqué no resistirán mis dedos lo mismo que mi material fotográfico? Llevo dos juegos de guantes y me siento torpe al cambiar de enfoque, al querer abrir la mochila, al buscar en mis bolsillos un paño para limpiar la lente que se va llenando de nieve. Los minutos no son minutos en la Antártida, y uno es incapad de saber el tiempo que duran las cosas. Pero es hora de volver al barco, darse una ducha para entrar en calor y revisar el material. Me gusta hacerlo en cada salida para ver los fallos, las cosas a mejorar, qué fotos me gustan más para no cometer los mismos errores...El resto del día lo pasamos en el mar, con una sensación absoluta de ir a la deriva. Nuestro barco no es capaz de lanzar el ancla por el fuerte viento. Si una embarcación de nuestro tamaño se queda quieta en este mar repleto de bloques de hielo gigante se encontraría rodeada de peligros, y la capitana decide que no puede arriesgarse. Así que sin poder bajar a tierra y a ritmo muy lento, avanzamos hacia nuestro destino de mañana, el Antarctic Sound.   

– Álvaro Sanz

[English]

Very cloudy -3ºC 977hPa Humidity 94% Sunrise 3:06h Sunset 22:36h
Wind Speed 65.2km/h Cruising Speed 25.2km/h Direction Variable

Once again the day starts early. With the taste of coffee still on our lips, we got on a zodiac that will take us between the icebergs. Kara, the chief of our expedition is taking us slowly and she knows when she must reduce speed for the happiness in our faces while we take photos. The day is completely cloudy and, not as one would expect, these ice masses look better with clouds than with sun. Blue colours of the underwater parts become an impressive cyan. I can only imagine if someone could be able to jump into this water. The beauty there would be probably impossible to be explained. We are seeing just a small part of the iceberg, the rest is underwater. Suddenly, a deafening noise, and a few moments later an ice block felt into the water and generates a wave that sways us slightly. It might seem that life here is impossible, but behind one arch-shaped iceberg we see some penguins on an ice block. Our biologist tells us that, without a doubt, it is the Chinstrap and I am still not able to differentiate them to the naked eye. I change my lens to be able to provide a context for them and just when they jump into the water again we discover an Antarctic Cormorant a little further. From afar, I thought it was another penguin, but it wasn’t, the 300 mm lets me perfectly see all the details. I take a picture of him from a distance, but the launch is getting close little by little and the bird stays in the same position, so I have time to attach the 40-150mm which is more versatile for uncontrolled situations and more flexible for the movement of a boat. The water surrounding the cormorant is near to freezing point and it is snowing more and more. My camera is frozen and white-coloured but none of that affects it. I wish my fingers resist like my photo equipment. I wear a pair of gloves and I feel awkward when I change the focus or when I open my backpack to search for a cloth to clean the lens which is getting covered by snow. Minutes in Antarctica are not minutes, so it is difficult to know how longer things last. Time to return to the boat, have a shower to warm up and to check the material. I like to do it every outing to see the mistakes, things that can be improved, what pictures I like most to not make the same mistakes again… We spent the rest of the day on the sea, with the absolute sensation of drifting. Our boat can’t cast anchor because of the strong winds. If a boat of this size remains in the same position on this sea full of giant ice blocks, it would be surrounded by threats, and the captain decide not to risk. So, without shore leaving, we advance towards our tomorrow’s destination: the Antarctic Sound.   

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/6 /  f2.8/  ISO 200  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 300mm 1:4.0 IS PRO + MC14

64°22’39.3’’S  61°54’14.7’’W

26 - 11 - 16

Soleado. -1ºC. 972hPa Humedad 81% Amanecer 3:06h Atardecer 22:36h Velocidad viento 45.3km/h Velocidad crucero 3.5 nudos Dirección Variable

No había sido consciente nunca de la inmensidad de las cosas a este nivel. Navegar a 25km/h me parece una velocidad perfecta para recorrer los fiordos chilenos y comprenderlos, cruzar el Cabo de Hornos y sentirlo, o atravesar el Pasaje de Drake y temerlo. Pero es que ahora, una vez llegados a la Antártida es impresionante la noción de inmensidad que uno siente. Y necesito acudir al mapa, y marcar un punto en mi posición y ver la pequeñez de lo que estamos abarcando. Porque estamos acariciando simplemente la costa de este territorio blanco y no puedo pensar en qué estaría sintiendo Amundsen cuando decidió plantar la bandera noruega en el Polo Sur. No puedo ni podré imaginar nunca el miedo que sintió el nórdico, ni tampoco la sensación de soledad y de consciencia de la muerte que le iba a llegar a Scott y los suyos. 
Aquí nada es inmediato y todo es impredecible. Cualquier plan que se tome puede modificarse en cuestión de segundos y requiere su tiempo. No hace falta más que observar a los pingüinos haciendo sus nidos, o acudiendo a buscar comida con su patoso y lento paso. Sus patas cortas y sus inútiles alas hacen que todo sea un exceso de esfuerzo. Al verles subir por las pendientes te entran ganas de darles un empujón como ayuda, pero en cuanto se meten en el agua son tan veloces que son impredecibles. 
Nuestro barco atraviesa bloques de hielo rompiéndolos en pedazos que se desconchan en mil pedazos, pero de repente nos detenemos en una pequeña bahía de hielo, protegiéndonos de vientos gélidos que se tornan peligrosos. Y pasan horas, dando vueltas en un lugar que se va volviendo gris, donde antes era blanco. Y al fondo puedes divisar un barco ballenero, de más de 20 metros, que se hundió justamente una semana después del Endurance, pero no tiene un lugar en el trono de los barcos endiosados. Se salvaron sus 85 pasajeros sin pena ni gloria. Y te preguntas qué precio tendría la carne de ballena hace un siglo para que hombres desprotegidos se echaran a la mar durante meses, sin ninguna intención exploradora, con la única misión de hacer derramar sangre a unos animales que de repente, y en el momento menos esperado aparecen en grupo a la hora de la cena, cuando parecía que ya nada más podía suceder. Pero sí, una vez más, todo es impredecible en este remoto lugar, del que sí, ahora ya puedo decirlo, estoy enamorado. 

– Álvaro Sanz

[English]

Sunny -1ºC 972hPa Humidity 81% Sunrise 3:06h Sunset 22:36h
Wind Speed 45.3km/h Cruising Speed 3.5 knots Direction Variable

I had never been aware of the immensity of things at this level. I think sailing at a speed of 25km/h is perfect to go all over the Chilean fjords and understand them, to cross Cape Horn and feel it, or to go through Drake Passage and fear it. But now, once we have reached Antarctica, it is amazing the feeling of immensity that we have. I need to consult a map, mark one point on my position and see the smallness of what we are covering. Because we are simply brushing the shore of this white territory and I can’t even imagine what Amundsen would be feeling when he put the Norwegian flag at the South Pole. I can’t either imagine the fear of Scott and his colleagues, their feeling of loneliness knowing that they were going to die.   
Here nothing is immediate and all is unpredictable. Any planning is subject to be modified in seconds and it takes time. Just observe how penguins make their nests, or the clumsy and slow way to walk when they look for food. Their short legs and their useless wings force them to intensify their efforts. When it comes to ascend slopes, you would give them a push to help, but in the water they are so fast that they are unpredictable.
Our boat is going through ice blocks breaking them into pieces that are broken into more pieces, but suddenly we stop at an ice bay, protecting us from the freezing winds that are getting dangerous. We spend hours going around in a place where white colour is becoming grey. At the background you can see a whaling ship over 20m, which sank just a week later of the sinking of the Endurance, but it did not become a legendary ship. Its 85 passengers were saved without further mentioning. And you wonder what will be the price of whale meat a century ago that unprotected men were put to sea for months with no will to explore, with the only mission of killing some animals and, unexpectedly, we see a group of them at dinner time, when we thought thatnothing more could happen. But yes, once more, everything is unpredictable in this remote place, that, I can tell now, I am in love with. 

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/4000 /  f2.8/  ISO 200  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 40‑150mm 1:2.8 PRO

62°40’06.4’’S  59°47’10.2’’W

25 - 11 - 16

Sol y nevando. -1ºC. 975hPa Humedad 76% Amanecer 3:15h Atardecer 22:42h Velocidad viento 83.2km/h Velocidad crucero 8.2 nudos Dirección 212ºSW

Hace días que Juan, mi compañero de viaje, y yo hemos decidido dejar la ventana abierta para que entre la luz de la mañana. El problema es que pasados los 60ºS en esta época el sol aparece por el horizonte a las 3 de la madrugada, a un ritmo lento. A esa hora seguimos viendo mar, únicamente mar. A primera hora de la mañana se empiezan a distinguir casquetes de hielo en el agua, y por fin las Islas Shetland del Sur. Este lugar tiene también una importancia indiscutible en la historia de la exploración. Sin duda este pequeño conjunto de islas fueron las primeras avistadas por todos los que se atrevieron a investigar la Terra Incógnita. Y la Isla Elefante, la más apartada del conjunto, es quizás la protagonista de todas ellas. A primera hora desembarcamos con las Zodiacs en la primera de las islas que vamos a visitar estos días. ¡Qué impresionante sensación la de pisar este hielo rodeado de mar! Nada más tocar tierra, o hielo, mejor dicho, uno empieza a percibir el famoso olor a heces de pingüino. Llevo mi mochila cargada a la espalda. En estos terrenos es importante ir preparado para todo tipo de situaciones, y aunque estamos teniendo un tiempo extremadamente anormal (todos los miembros del equipo que llevan 20 años viniendo dicen que nunca han visto este sol brillante) hay que llevar abrigo extra, dos juegos de guantes, agua y en mi caso una variedad de lentes fuera de lo normal. Así que en este viaje he reemplazado mi pequeña mochila por una de mayor tamaño para poder llevar todo el equipo que he traído y no dejar nada en el barco cuando desembarcamos. A veces me siento pesado y me había olvidado de lo que significaba llevar tal peso a mi espalda, pero uno nunca sabe con qué va a encontrarse.   Juego un rato con los pingüinos y los elefantes marinos que descansan en la orilla. Y tal como está descrito hemos pasado de un sol radiante a un viento helador y a ver los primeros copos de nieve. Estamos entrando en la primavera austral, y no puedo imaginar lo que debe ser estar aquí en invierno. Después de una ducha de agua caliente, una comida abundante y unas horas de trayecto llegamos a un conjunto de islas un poco más al sur, las Half Moon Island, frente a las Livingstone Island. Allí, lo primero que llama mi atención es una vieja embarcación de madera hundida. Parece ser que era una barca que traía agua dulce a los barcos balleneros que faenaban en estos mares. Imposible de imaginar lo que supuso esa época de la historia. La tarde pasa despacio y el día se hace eterno. En este momento tenemos 20 horas de luz cada jornada y se hace inaguantable fotografiar durante esa cantidad de horas. Estamos ya metidos en la cama deseando descansar, pero en el último momento, justo cuando iba a cerrar mis ojos por completo he intuido unas luces rojas en el horizonte. Era el sol que había decidido salir en el último momento. Así que volvemos a vestirnos corriendo, saltando de la cama en ropa interior, tapados con nuestros edredones. Calcetines gruesos, mallas térmicas, pantalones especiales, camiseta térmica, forro polar, abrigo de plumas, chaqueta para la nieve, dos capas de guantes... el proceso es lento pero lo hacemos a una velocidad récord y corremos por el pasillo. Desconozco los nombres de los dioses de estar tierras, pero si los hay, han decidido salir a vernos y a darnos la bienvenida. El frío nos corta la cara y creemos que se nos va a quedar la sonrisa congelada para toda la vida. Escucho a Juan golpearse las  manos y soplando fuerte para combatir los 80 km/h de aire polar. Jamás había sentido este frío atronador, pero tampoco había visto un atardecer como éste.   

– Álvaro Sanz

[English]

Sunny and snowy -1ºC 975hPa Humidity 76% Sunrise 3:15h Sunset 22:42h
Wind Speed 83.2km/h Cruising Speed 8.2 knots Direction 212ºSW

A few days ago, my travel companion and I decided to leave the window open to let in the morning light. The problem is that surpassing the 60ºS, at this time of the year the sun appears on the horizon at 3 in the morning, at a slow pace. At that time we keep seeing the sea, only the sea. In the early morning, you start to distinguish ice caps on the water, and finally the South Shetland Islands. This place is very important in the history of exploration. This small group of islands was the first thing to be seen by the people who dared to explore Terra Incógnita. And Elephant Island, the most remote island of the group, is maybe the main protagonist. First thing in the morning, we disembark with the zodiacs in the first islands that we are going to visit during these days. What an impressive feeling to walk on this ice surrounded by the sea. Just when we touched ground, or better said, the ice, we start to notice the famous smell of penguin faeces. I am carrying my loaded backpack. In these areas, it is important to be prepared for all kinds of situations, and although we are having an extremely unusual weather (all the members of team who have been coming here for 20 years say that they had never seen a sunlight that bright) you have to take an extra coat, two pairs of gloves, water, and in my case a variety of lenses out of the ordinary. So for this trip I replaced my little bag for one bigger to be able to carry all my equipment and not leaving anything in the boat when we disembark. Sometimes I feel tired, I had forgotten what is to carry that weight on my back, but you never know what is going to happen. I play for a while with penguins and elephants seals which are resting on the shore. And as it is described, we have passed from a radiant sun to an icy wind and to see the first snowflakes. We are entering austral spring, and I can’t even imagine what must be being here in winter. After taking a hot shower, having a big meal and passing some hours, we reach a group of islands, a little further to the South, the Half Moon Islands, opposite the Livingstone Islands. Over there, the first thing that I found quite interesting was an old wooden sunken boat. It was a boat used to bring fresh water to the whaling ships that were operating in these seas. It is impossible to imagine the implications of this time in history. The afternoon passes slowly and I though the day would never end. At that moment we have 20 hours of light a day and it becomes unbearable to be taking photos that number of hours. We’re already in bed wanting to rest, but at the last minute, just when I was going to completely close my eyes, I felt some red lights on the horizon. It was the sun that decided to rise at the last moment. So we get dressed again very quickly, jumping out of bed in underwear, covered by our duvets. Thick socks, thermal tights, special trousers, thermal T-shirt, polar fleece, feather coat, snow jacket, two pairs of gloves… the process is slow but we do it at record speed and we run down the aisle. I don’t know the name of the gods of these lands, but if they exist, they decided to come and welcome us. Cold is cutting our faces and we think we will have this frozen smile for the rest of our lives. I heard how Juan is hitting his hands and blowing hard to fight the 80 km/h polar air. I haven’t been as cold before, but I had never seen a sunset like this one. 

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/5000 /  f1.8/  ISO 640  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 25mm 1:1.2 PRO

53°08'24.1''S  70°52'37.2''W

24 - 11 - 16

Nublado 3ºC. 995hPa Humedad 89% Amanecer 4:35h Atardecer 21:50h Velocidad viento 42km/h Velocidad crucero 13.4 nudos Dirección 179ºSE

Siento una extraña sensación. Estoy tumbado en la cama, desconozco qué hora debe ser. Cada día que pasa le vamos ganando la carrera al sol y amanece más temprano. Uno pierde el control del tiempo, y también el equilibrio. Tengo que dormir con mis piernas abiertas para no caerme al suelo. Trato de relajarme pero es imposible, las olas nos abordan por un costado de popa y el sube y baja es difícil de evitar. Tenemos suerte, nos dicen, las olas no pasan de los 5 metros. No quiero imaginar las tormentas que castigaron a navíos de otros siglos. Se cuenta que alguno llegó a navegar alrededor del Cabo de Hornos durante más de 4 meses tratando de desembarcar. Sé que mi jornada de hoy será en la proa, esperando algún tipo de actividad en el agua o jugando con las olas. Mi frustración es mayúscula al no poder moverme por la embarcación con total libertad. A veces quisiera un punto de vista más bajo, o acercar la cámara al agua para poder captar la sensación del oleaje. Sigo luchando desde las primeras jornadas con la búsqueda de puntos de vista. Hoy he decidido forzar mi cámara un poco más y dedicarle un tiempo a sus diferentes opciones. Hace frío, y mis dedos se deslizan con dificultad por los diferentes menús, pero consigo llegar a una nueva opción la ProCap, que me permite aguantar el disparo durante unos segundos y soltar en el momento exacto en que algo sucede delante de mi lente. La cámara, haciendo algo que parece utópico, es capaz de almacenar varias tomas anteriores a mi disparo y varias posteriores, de forma que en cuanto veo una ballena salir del agua sé que tendré toda la secuencia completa sin perder un instante. Lo pruebo con los Albatros, con los Petreles, con las olas rompiendo. Obtengo secuencias completas que tendré que mirar con detenimiento en mi camarote. Las horas pasan de una manera distinta en alta mar. Charlo con compañeros de viaje que me preguntan aspectos técnicos y detalles de mis viajes. Y el tiempo pasa despacio. Rumbo al sur, quién me lo iba a decir a mi, que siempre voy hacia el norte. Creo que, sin haber llegado a ella, empiezo a sentir ese mal tan peligroso al que llaman enamoramiento de la Antártida. 

– Álvaro Sanz

[English]

Cloudy 3ºC 995hPa Humidity 89% Sunrise 4:35h Sunset 21:50h
Wind Speed 42km/h Cruising Speed 13.4 knots Direction 179ºSE

I have a strange feeling. I am lying on my bed and I do not know what time it is. Each day the sunrise is earlier. I lose time and balance control. I have to sleep with my legs open to not fall to the ground. I try to relax but it is impossible, the stern is being impacted by the force of the waves and it is difficult to avoid the up and down. We’re lucky, they tell us, waves don’t exceed 5 meters. I don’t want to imagine those storms that suffered the vessels from past centuries. There is a story of one of them that was sailing for more than four months around Cape Horn trying to disembark. I know that today I will be on the bow, waiting for some kind of activity in the water or playing with the waves. I am very frustrated because I can’t move around the boat with freedom. Sometimes I would like a lower perspective, or to move the camera closer to the water to be able to capture the feeling of the swell. I am fighting from the first days with the search for perspectives. Today I decided to work with my camera and I spend some time with its different options. It’s cold and my fingers do not slide very well to scroll through the different menus, but I reach the new ProCap option, that allows me to hold the shooting for a few seconds and release it at exactly the right moment when something happens in front of my lens. The camera, achieving something that seems to be utopian, is able to save several images before the shutter is released and several after this moment, so as soon as I see a whale getting out of the water I know that I will have the complete sequence without losing a single frame. I tested it with albatrosses, petrels and with waves breaking. I get complete sequences that I will have to look closely in my cabin. Hours pass differently offshore. I talk to my travel companions who asked me about technical aspects and some details of my trips. And time passes slowly. Now we are going to the south, something that I’m not used to, because I usually go toward the north. I think that, without having arrived yet, I’m starting to feel the so-called falling in love with Antarctica.          

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/500/  f8/  ISO 400  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

53°08'24.1''S  70°52'37.2''W

23 - 11 - 16

Nublado 8ºC. 1005hPa Humedad 89% Amanecer 5:25h Atardecer 21:36h Velocidad viento 8km/h Velocidad crucero 13.4 nudos Dirección 110ºSE

Fueron dos barcos holandeses los que en 1615 decidieron no introducirse por el Estrecho de Magallanes y lanzarse a lo desconocido en el sur de la Tierra de Fuego para cruzar del Atlántico al Pacífico. Una de las embarcaciones se perdió por los difíciles vientos, era la Hoorn. La otra prosiguió su camino hacia el sur cruzando por primera vez lo que Francis Drake había citado unas décadas antes, el pasaje que llevaba su nombre. Así es como este último pedazo de tierra antes de la Antártida fue bautizada como Cabo de Hornos, por una mala traducción española de la embarcación holandesa Hoorn. Y hacia allí nos dirigimos, a uno de los lugares más míticos de la historia de la navegación y sin duda uno de los puntos con un clima más complicado. Pero la suerte está de nuestra parte. Para sorpresa de todos, incluida nuestra comandante, el mar está como una balsa y no hace viento, por lo que por primera vez en la historia de nuestra naviera podemos desembarcar. El azar o llámenle como quieran hace que en el momento de nuestra llegada coincidamos con un barco de la armada chilena que trae a la nueva familia que gestionará el Faro del fin del Mundo. Entonces, surge el momento de las preguntas y de las conversaciones con los nuevos húespedes. La historia es apasionante. Una familia gestionará el faro de esta pequeñísima isla en este durísimo lugar del planeta. La nueva familia está compuesta por un matrimonio con tres niños de menos de 10 años. Nos cuentan que han tenido que pasar un durísimo examen de salud así como ser operados de apendicitis para evitar cualquier posible problema médico durante su estancia. No tendrán ninguna embarcación, y la base más cercana está a 5 horas de navegación rápida o 2 horas en helicóptero. Los padres se encargarán de la educación de los chavales y su misión será gestionar el faro que indica el camino de tan difícil paso. Nos parecen emocionantes todas las historias que nos cuentan, pero después de tres horas en la isla debemos marchar. Nos espera la temida confluencia de los dos océanos, el clima cambiante y la sorpresa más absoluta. Serán dos días sin avistar tierra, más de 900km de un azul único. Será sin duda un momento perfecto para revisar el material fotografiado, para escribir, para seguir leyendo y documentándome sobre las hazañas que hubo en estos lugares. La biblioteca del Silver Explorer está repleta de tesoros de la literatura de exploración, y no puedo estar más feliz por ello. 

– Álvaro Sanz

[English]

Cloudy 8ºC 1005hPa Humidity 89% Sunrise 5:25h Sunset 21:36h
Speed Wind 8km/h Cruising Speed 13.4 knots Direction 110ºSE

In 1615 two Dutch boats decided not to enter the Strait of Magellan and launched into the unknown in the south of Tierra del Fuego to cross from the Atlantic to the Pacific Ocean. One of the vessels get lost because of the difficult winds, it was called the Hoorn. The other one continued its way to the south by crossing for the first time what Francis Drake had mentioned some decades before, the passage that bore his name. That’s the way this last piece of land before the Antartica was called Cape Horn, because of a Spanish bad translation of the Dutch vessel Hoorn. And toward there we go, to one of the most mythical places in the history of navigation and certainly one of the points with a more extreme weather. But we are lucky. To everyone’s surprise, including our commander, the sea was completely flat and there is no wind, so for the first time in the history of our shipper we can disembark. By chance, during our arrival we coincided with a Chilean Navy’s ship that brings the new family that is going to manage the End of the World Lighthouse. Then, it is the moment for questions and conversations with the new guests. The story is thrilling. A family will take care of the lighthouse of this extremely small island in this remote place of the planet. The new family is composed by a marriage with three kids under 10. They told us that all of them had to pass a very difficult health exam and to have an operation for appendicitis to avoid any possible medical problem during their stay. They won’t have any boat, and the closest base is 5 hours away by quick navigation or 2 hours by helicopter. The parents will take care of the education of their children and their mission will be to manage the lighthouse that shows the way in such a difficult passage. We find very exciting the stories that they tell us, but after three hours in the island we must leave. The threatening confluence of the two oceans, the changing weather and our absolute surprise are waiting for us. There will be two days out of sight of land, more than 900km of a unique blue colour. It will be a perfect time to review the photographic material, to write, to keep reading and learning about feats that took place here. The Silver Explorer library is full of treasures of literature of exploration, and I couldn’t be happier with it.           

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/200/  f2.8/  ISO 200  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

53°08'24.1''S  70°52'37.2''W

22 - 11 - 16

Parcialmente nublado 14.0ºC. 1012hPa Humedad 55% Amanecer 5:25h Atardecer 21:36h Velocidad viento 18.3km/h Velocidad crucero 0 nudos Dirección 154ºSE

Hemos cruzado ya la línea de los 50ºS, una línea que te lleva a zonas donde los vientos se tornan más fuertes y el mar más duro. Anoche llegamos a Punta Arenas, una de las ciudades más al sur del continente Americano y con una historia relacionada con los viajes antárticos. Aquí, en Punta Arenas, justo hace 100 años tuvo un desenlace feliz la mayor historia de exploración jamás contada, la del explorador que trató de llegar al Polo Sur sin éxito pero consiguió salvar a todos sus hombres del infierno blanco. Sir Shackleton, después de dejar a parte de sus compañeros en Isla Elefante en pésimas condiciones consiguió llegar a tierra y rescatarles con el Yelcho, un barco preparado para la misión en tiempo récord. A su vuelta, fueron directos a Punta Arenas, justo al lugar donde nos encontramos hoy y allí les recibieron las autoridades y el pueblo entero. Se puede sentir este espíritu aventurero extremoaustral en las calles de esta pequeña población. No es el Endurance, que reposa en la Antártida, pero el Lord Londsdale es uno de los muchos barcos hundidos en estos mares y el amanecer me ha llevado hasta él para fotografiarle con los primeros rayos. El sol cada vez aparece más temprano y ya se puede sentir el día eterno. A las 4 de la mañana el cielo está rojizo y la noche completa ha durado realmente muy poco tiempo. El esqueleto de este barco reposa en la orilla de la zona sur de Punta Arenas y se deja fotografiar con un sol de contra que dura apenas unos segundos. Las nubes bajas del Este han aparecido justo en el momento de magia. Me dirijo hacia los viejos embarcaderos, repletos de albatros, gaviotas y otras aves y camino por estos viejos maderos. ¡Qué de historias podrían contar estos troncos viejos, húmedos y agrietados! Enormes y hermosos perros callejeros me rodean en mi difícil tarea de hacer equilibrios entre los maderos y alguno de ellos parece querer su momento de gloria. Fotografío durante más de una hora, el sol hace ya dos horas que ha salido pero se mantiene a una altura razonable para que la luz tenga ese halo especial de amanecer. ¿Qué sentirían esos primeros navegantes que partieron hace siglos en busca de una tierra desconocida? Desde estos viejos muelles lanzo tantas preguntas al aire, como fotografías, y vuelvo al Silver Explorer con más ganas que nunca de compartir mi viaje. 

– Álvaro Sanz

[English]

Partly cloudy 14.0ºC 1012hPa Humidity 55% Sunrise 5:25h Sunset 21:36h Wind Speed 18.3km/h Cruising Speed 0 knots Direction 154ºSE

We have already crossed the line of 50ºS, a line that conducts to areas where winds are stronger and sea is harder. Last night we arrived in Punta Arenas, one of the southernmost cities of the American continent and with a history related to Antarctic trips. Here, in Punta Areas, exactly 100 years ago it had a happy ending one of the greatest stories of exploration, the one about an explorer who tried unsuccessfully to reach the South Pole but he could save all his team lives in this white hell. Sir Shackleton, after leaving some of his companions in Elephant Island in disgraceful conditions, achieved to reach land and rescue them with the Yelcho, a boat prepared to the mission in record time. When they returned, they went directly to Punta Arenas, just to the place where we’re now and here they were received by the authorities and by the entire village. You can feel this far south adventure spirit on the streets of this small village. It is not the Endurance, which rests in the Antarctica, but the Lord Londsdale is one out of the many sunken ships in these seas and the sunset have led me to it to take pictures with the first rays of sunlight. The sunrise is earlier and earlier and the day seems to be eternal. At 4 in the morning the sky is already reddish so full night didn’t last long. The skeleton of this boat rests on the shore of the southern area of Punta Arenas and I can take a picture with a sun on it that only lasts a few seconds. The east lower clouds have appeared just in a magic moment. I go to the old piers, full of albatrosses, seals and another birds and I walk on these old planks of wood. I am sure that these old, humid and cracked trunks have been witness to all kinds of stories. Beautiful and huge stray dogs surround me while I try to keep my balance on these planks. I take pictures for an hour, the sunrise was two hours ago but the sun is still low enough to preserve this special light of the first time in the morning. What would the first sailors feel centuries ago when they tried to find an unknown land? I am thinking about so many things on these old docks, for example, my photos, and I come back to the Silver Explorer with more enthusiasm than ever to share my experience.  

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/125  /  f2.8/  ISO 800  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

49°13'00.1''S  74°00'00.1''W

21 - 11 - 16

Soleado    18.5ºC. 1020hPa Humedad 45% Amanecer 5:55h Atardecer 21:31h Velocidad viento 20.2km/h Velocidad crucero 10 nudos Dirección 167ºS

El despertador ha sonado media hora antes de la salida del sol. Teníamos la información de que nuestro barco iba a echar el ancla a 1 milla del glaciar Pío XI en la zona de Campo de Hielo Sur, un gigante de hielo de medidas inigualables en estas latitudes. Hemos salido por las escaleras de popa y ahí estaba la luna, iluminando discretamente la masa de agua helada. Mi reloj indicaba la salida de sol a las 5:55, y justo en ese instante hemos visto los primeros rayos asomarse entre las montañas. El espectáculo ha sido impresionante. Poco a poco, este gigante prehistórico ha comenzando a iluminarse y a teñirse de nuevos colores. A cada minuto que pasaba los azules se tornaban más azules y los blancos más blancos. La pureza del hielo es infinita y el crujir espontáneo de la mole nos regala momentos únicos e irrepetibles. La característica especial de este glaciar, además de su tamaño es que en los últimos años está mostrando un avance y no un retroceso, como el resto de glaciares del mundo. Ya en las Zodiacs, podemos acercarnos un poco más y las texturas se tornan inigualables. Alterno mis lentes entre angulares y teleobjetivos, jugando con la majestuosidad del paisaje pero también con pequeños fragmentos de hielo. Cuando uno se encuentra ante tanta belleza por poco tiempo no sabe qué elegir y lo quiere todo. Por suerte todas mis lentes caben en la mochila y puedo cambiarlas con agilidad sin la preocupación de un equipo pesado. Por la tarde, después de comer, cuando estaba repasando el material conseguido y editando mis primeras fotografías, un aviso me ha llevado corriendo a la proa: una familia de orcas se encontraba a poca distancia nuestra. Uno no puede explicar con palabras la sensación al ver estos animales, y tampoco puede plasmar con imágenes la grandiosidad porque su timidez y pocas ganas de jugar ha hecho que nos hayan enseñado una pequeña parte de su cuerpo. Aún así, me voy a dormir con la sensación de haber visto dos de las cosas más enormes de la naturaleza, los glaciares y las llamadas ballenas asesinas, en una jornada que costará olvidar.   Ya metidos en el Estrecho de Magallanes ponemos rumbo a Punta Arenas, el último puerto antes de entrar en el Pasaje de Drake. Siento los nervios de un niño. 

– Álvaro Sanz

[English]

Sunny 18.5ºC 1020hPa Humidity 45% Sunrise 5:55h Sunset 21:31h
Wind Speed 20.2km/h Cruising Speed 10 knots Direction 167ºS

The alarm clock sounded half an hour before sunrise. We had the information that our boat was going to drop anchor 1 mile away from the Pío Xl glacier in the area of Campo de Hielo Sur, an ice giant with unmatched measures in these latitudes. We went out through the stern stairs and the moon was there, illuminating discreetly that mass of frozen water. My watch was indicating sunrise at 5:55 and just at that moment we have seen the first rays coming up in the mountains. The spectacle was amazing. Little by little, this prehistoric giant was getting lit and tinged with new colours. Each minute the blues were getting increasingly blue and the whites increasingly white. The purity of ice is infinite and the spontaneous crunch of the mass gives us some unique moments. The special characteristic of this glacier, apart from its size, is that during the last years it is showing and advance, and not a retreat like all other glaciers in the world. Already on the zodiacs, we can get a little closer and textures turn awesome. I alternate my lenses between wide angles and telephotos, playing with the majesty of the landscape but also with little ice fragments. When you find so much beauty in such a short time, you want everything and you don’t know what to choose. Luckily, I can carry all my lenses in my backpack and change them quickly without the typical worries of the heavy equipment. In the afternoon, after having lunch, when I was checking the material and editing my first pictures, a warning made me run to the bow: we were very close to a family of orcas. I can’t explain with words the feeling of seeing these animals, and it’s not possible either to capture with images their magnificence, because as they were shy and they didn’t want to play, they only showed us a small part of their bodies. Even so, I go to bed with the feeling of having seen two of the biggest things of nature, glaciers and the so-called killer whales, in a day that is going to be difficult to forget. We’re already in the Strait of Magellan and we’re heading Punta Arenas, the last port before entering the Drake’s Passage. I was nervous as a little kid.

– Álvaro Sanz

 
 

EM-1 Mark II  /  1/2000  /  f4.0/  ISO 200  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 300mm 1:4.0 IS PRO

48°58’01.1’’S  74°24’14.2’’W

20 - 11 - 16

Parcialmente nublado 11.7ºC. 1021hPa Humedad 57% Amanecer 5:58h Atardecer 21:26h Velocidad viento 63.8km/h Velocidad crucero 10 nudos Dirección 181ºS

Hoy mi jornada ha comenzado a las 4 de la madrugada. En ese momento la embarcación estaba en el Golfo de Penas y el oleaje me ha hecho tambalear en la cama. Por suerte he recuperado el sueño y han sido los primeros rayos de luz entrando desde mi ventana apuntando al Este los que me han despertado definitivamente. Aquí, los amaneceres son un espectáculo, aunque un tanto frustrantes para un fotógrafo como yo al que le gusta corretear siguiendo los rayos y buscando elementos que fotografiar. Desde una embarcación tienes opciones muy limitadas de encuadre y eso me hace esforzarme cada día un poco más buscando la imagen. Durante la mañana hemos escuchado la voz de la jefa de expedición informarnos que nos acercábamos a un glaciar, el Tëmpano y que íbamos a desembarcar en las Zodiacs. A las 19:00 debíamos estar justo preparados para cruzar el estrechísimo English Narrows y habíamos llegado un poco antes de la hora prevista. Desde las pequeñas embarcaciones puedes acercarte realmente cerca de la orilla, de los glaciares y de cualquier actividad animal marina. Y ha llegado la hora. Las 19:00, y nuestra capitana Maggie, con la ayuda de dos capitanes Chilenos que han subido a bordo para la ocasión, ha maniobrado hacia Sur Sur-Oeste para encararse en este pequeño pasillo de tierra y mar por el que cualquier error nos haría tambalear y subirnos a las rocas. Con la misión cumplida seguimos rumbo 180ºS con la intención de alcanzar mañana el glaciar Brugge, el glaciar más largo del hemisferio sur de América. Mañana, será una jornada intensa. 

– Álvaro Sanz

[English]

Partly cloudy 11.7ºC 1021hPa Humidity 57% Sunrise 5:58h Sunset 21:26h Wind Speed 63.8km/h Cruising Speed 10 knots Direction 181ºS

My day started at 4 in the morning. At that moment, the boat was at the Gulf of Penas and the waves made me stagger in bed. Fortunately, I could get back to sleep and only the first sun rays entering through my window pointing to the east could definitely wake me up. Sunrises are a spectacle here, but a little frustrating for a photographer like me, used to run following the rays and searching for elements to be captured. On a boat you have very limited options for framing, and this makes me try harder every day. In the morning we listened to the voice of the chief of our expedition telling us that we were getting close to a glacier, the Tëmpano and that we were going to disembark in the zodiacs. At 19:00 we must be just ready to cross the extremely narrow English Narrows and we had arrived a little earlier than scheduled time. From the little boats you can get really close to the shore, to the glaciers and to any marine animal activity. The time has come. 19:00 and our captain Maggie, with the help of two Chilean captains who got on board for the occasion, manoeuvred towards the south south-west to face this little passageway of land and see where any mistake would make us climb to the rocks. With this mission accomplished, we continue our travel to 180ºS with the intention of reaching glacier Brugge, the longest glacier in South America. Tomorrow will be an intense day. 

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D E-M1 Mark II /  1/8000  /  f4 /  ISO 800  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 300mm 1:4.0 IS PRO

45°27’52.2’’S  72°43’53.9’’W

19 - 11 - 16

Nublado 11ºC. 1015hPa Humedad 68% Amanecer 6:15h Atardecer 21:15h Velocidad viento 43.2km/h Velocidad crucero 10 nudos Dirección 198º S

La jornada ha comenzado en el puerto de Chacabuco. Tras un desembarque rápido hemos alcanzado el Parque Natural de Aiken Sur y hemos pasado la mañana caminando entre el Macal, el Mallín, el Tineo y decenas de nuevas plantas y extraños arbustos. Una pareja de cóndor sobrevolaba nuestra embarcación y parecía llamarnos de vuelta al agua justo a la hora de la comida. El mar está mucho más tranquilo en los fiordos y sabemos que comienzan unas horas de tregua. Jamás hubiera imaginado que esta parte del planeta, previa a la Antártida sería tan hermosa. El 300mm se ha convertido en mi aliado perfecto en este viaje y con él puedo observar como un viejo lobo de mar con su catalejo, imaginando que cada cresta de ola es un ser vivo que va a sobrevolar la superficie del agua en algún momento. Y eso, a veces sucede.  

– Álvaro Sanz

[English]

Cloudy 11ºC 1015hPa Humidity 68% Sunrise 6:15h Sunset 21:15h Wind Speed 43.2km/h Cruising Speed 10 knots Direction 198º S

The day started in the port of Chacabuco. After a quick landing we reached Aiken Sur Natural Park and we spent the morning walking among the Macal, the Mallín, the Tineo and dozens of new plants and strange bushes. A couple of condors were flying over our boat and it seems that we have to put out to sea again just at lunch time. The sea is much more calmed now and we know that from now on we have some hours of peace. I could never have imagined that this part of the planet, preceding the Antarctica, would be so beautiful. The 300mm is my perfect ally in this trip, with it I can observe everything like an old sea wolf with his spyglass, imaging that each wave crest is a living creature that is going to overfly the water surface at any time. And every now and then, this happens.   

– Álvaro Sanz 

 
 

OLYMPUS OM-D EM-1 Mark II  /  1/2000  /  f22/  ISO 400  /  M.ZUIKO DIGITAL ED 7‑14mm 1:2.8 PRO

42°14’10.2’’S  73°33’58.2’’W

18 - 11 - 16

Soleado. 20.3º. 1017hPa Amanecer 6:14h Atardecer 21:04h Velocidad viento 20.2km/h Velocidad crucero 10 nudos Dirección 160ºS

Durante la noche hemos llegado a las islas Chiloé. Al llegar a tierra, un despliegue fuera de lo habitual nos ha llamado la atención, hasta que nos informan que la visita del alcalde y demás autoridades se debe a que es un hecho histórico para la pequeña población el recibir una embarcación como la nuestra. Celebran nuestra llegada, y nosotros con ellos. Las gentes de esta isla son amables y sonrientes y nos cantan canciones populares. De vuelta al Silver Explorer, y rumbo al temido Golfo de las Penas me acerco a la proa con la mirada fija en el infinito horizonte. La espera tiene premio casi seguro en estas latitudes, y puedo avistar los primeros delfines jugando con nuestra embarcación. Pero el espectáculo no está únicamente en el agua. Mirando al cielo podemos observar un halo solar que nos impacta. Uno de los biólogos de la expedición cuenta que se trata de un fenómeno característico de las regiones polares, aunque en ocasiones especiales puede verse en cualquier rincón del planeta. Abandono el 300mm que me ha servido para jugar con los delfines y busco el 7-14mm en mi mochila. Quiero captar todo el halo. Empiezo a sentir que nos acercamos al frío, al hielo, y a un territorio por explorar. El volcán Corcovado, nevado, me lo confirma a lo lejos. Tengo que estar preparado, en pocas jornadas empieza la fiesta.

– Álvaro Sanz

[English]

Sunny 20.3º 1017hPa Sunrise 6:14h Sunset 21:04h Wind Speed 20.2km/h Cruising Speed 10 knots Direction 160ºS

During the night we arrived in Chiloé islands. When we hit land, a high expectation has taken us all by surprise. We are informed that the visit of the mayor and rest of authorities is because of the historical fact for this small village of receiving us. They celebrate our arrival, and we celebrate with them as well. The people from this island are kind and smiling and they sing some popular songs to us. Back on the Silver Explorer, and heading the feared Gulf of Penas, I get close to the bow with my eyes fixed on the infinite horizon. The wait has its reward in these latitudes, and I can see the first dolphins playing with our boat. But the spectacle is not only in the water. Looking at the sky we can observe a Sun’s halo that leaves us astonished. One of the biologists of the expedition says that this is a typical polar phenomenon, although occasionally it can be seen in every corner of the planet. I left the 300mm that I used with the dolphins and I looked for the 7-14mm in my backpack. I want to capture the halo. I start to notice that we are getting close to the cold, to the ice and to a new territory to explore. The snowy volcano Corcovado is confirming it in the distance. I have to be prepared, in a few days the party begins.         

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D EM-1 Mark II  /  1/100  /  f1.2/  ISO 200  / M.ZUIKO 25mm f/1.2

41°13’11.3’’S  74°06’08.2’’W

17 - 11 - 16

 Soleado. 14.2º. 1025hPa Amanecer 6:27h Atardecer 20:55h Velocidad viento 77.1km/h Velocidad crucero 10 nudos Dirección 174ºS

Tierra, por fin tierra. Una voz nos anuncia que hemos llegado a Niebla y desde allí haremos el desembarque en Zodiac para acercarnos a Valdivia, nuestra primera parada en las dos jornadas que llevamos de navegación. En el popular mercado del pescado es el momento de empezar a probar la nueva cámara con los retratos. El 25mm 1.2 es un buen aliado y la cercanía de los hombres de mar me permite adentrarme hasta distancias insospechadas. Y mientras José me cuenta que ha puesto el nombre de Juanito al león marino que merodea por su puesto, aprovecho para retratar a su compañero de mesa. Después de un aperitivo de pescados locales y observar una pelea de estos extraños animales que son los leones marinos es hora de volver al barco para seguir rumbo a la Isla de Chiloé, donde llegaremos mañana. La tarde la disfruto en la proa, casi en solitario, observando el movimiento constante del barco y combatiendo el mareo desde este lugar bendecido por los mares del Sur. Y es que aquí, donde uno cree estar solo en el mundo, es imposible marearse. 

– Álvaro Sanz

[English]

 Sunny 14.2º 1025hPa Sunrise 6:27h Sunset 20:55h
Wind Speed 77.1km/h Cruising Speed 10 knots Direction 174ºS

Land. At last land. A voice announces that we have arrived in Niebla, and from there we will disembark in Zodiac to get close to Valdivia, our first stop after two days of navigation. In this popular fish market, it’s time to test the new camera with portraits. The 25mm is a good option and the kindness of the fishermen allows me to get very close of them. While José is telling me that he has put the name of Juanito to the marine lion that prowls around his post, I take the opportunity to portray his table companion. After a little snack with local fish and having observed a fight between two of these curious animals that are marine lions, it’s time to get back to the boat to keep towards Chiloé Island, where we will arrive tomorrow. In the afternoon, I am enjoying in the bow, almost alone, observing the constant movement of the boat and fighting dizziness in this place blessed by the South Seas. Here, where it’s easy to think that you’re alone in the world, it is impossible to get dizzy.       

– Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D EM-1 Mark II  /  1/4000  /  f1.2  /  ISO 640  /  M.ZUIKO DIGITRAL ED 25mm f/1.2 PRO

36°42'33.6''S  73°38'36.2''W

15 - 11 - 16

Parcialmente nublado. 13.2º. 1021hPa Amanecer 6:36h Atardecer 20:42h Velocidad viento 62.5km/h Velocidad crucero 11 nudos Dirección 182ºS

Desde pequeño he navegado a vela y nunca he sentido la debilidad de mi cuerpo en el mar. Antes de embarcarme en esta aventura me pregunté varias veces si sería capaz, no únicamente de subirme a un barco para tomar fotografías, sino de dar una serie de conferencias y talleres en un lugar en constante balanceo. 

No hace ni una jornada que me encuentro a bordo del Silver Explorer y mi cuerpo se siente fatigado, mareado e incapaz de nada más que tumbarse a cerrar los ojos buscando el equilibrio con la mente. Ahí fuera, únicamente un mar de fondo que convierte nuestra embarcación en un juguete que sube y baja lo suficientemente lento para que uno crea que ya está, que no volverá a suceder. Pero sucede, y una vez más, en esta infinita danza, las 300 millas recorridas se presentan como un aperitivo de lo que me falta por aprender del mar, mientras imagino fotografías que no sé si llegaré a tomar.

 Álvaro Sanz

[English]

Partly cloudy 13.2º. 1021hPa Sunrise 6:36h Sunset 20:42h Wind Speed 62.5km/h Cruising Speed 11 knots Direction 182ºS

Since I was a kid I’ve always sailed and I never felt the weakness of my body at sea. Before I decided to get involved in this adventure, I was wondering if I would be able, not only to get on board to take pictures, but also to give lectures and workshops in a place which is constantly swinging.  

I am on board the Silver Explorer for less than one single day and I already feel tired, dizzy and incapable of doing anything but lying down, closing my eyes and trying to find a balance with my mind. Out there, there is nothing but the sea turning our boat into a toy that goes up and down slowly enough to make you think that this was the last time and that it won’t happen again. But it happens, once more, in this infinite dance, the 300 miles travelled seems to be the starter of what I need to know about the sea, while I imagine pictures that I don’t know if I will take.      

 Álvaro Sanz

 
 

OLYMPUS OM-D EM-1 Mark II  /  1/100/  f2.8/  ISO 200  /  67mm (M.ZUIKO DIGITAL ED 40-150mm 1:2.8 PRO)

33°04'13.6S  71°62'71.1W

14 - 11 - 16

Cielos despejados. 22º. 1017hPa Amanecer 6:37h Atardecer 20:25h

No sé la cantidad de veces que he soñado con llegar hasta aquí: Valparaíso. A veces los destinos se convierten en orígenes de algo más grande e inesperado.  En pocas horas sale el Silversea Explorer, la embarcación que me llevará a la Antártida, quizás uno de los destinos más perseguidos por los navegantes de todos los tiempos. He sido invitado por la naviera para impartir una serie de charlas y talleres, pero no he podido evitar traer conmigo la nueva OM-D E-M1 Mark II para ver su comportamiento en situaciones extremas. Hoy, por fin, puedo decir que empieza el viaje. Ese viaje del que tanta literatura he consumido. Ese viaje que hoy en día no contiene peligros, y hace un siglo acabó con las vidas de muchos de mis héroes de juventud.

 Álvaro Sanz

[English]

Clear skies 22º 1017hPa Sunrise 6:37h Sunset 20:25h

I don’t know how many times I have dreamed of being here: in Valparaíso. Some destinations become the origin of something bigger and unexpected. In a few hours, the Silversea Explorer sails, the boat that will take me to Antarctica, maybe one of the most pursued destinations of all time. I’ve been invited by the shipping company to give a series of lectures and workshops, but I couldn’t help taking my new OM-D E-M1 Mark II with me to test it under extreme conditions. I’ve read so much literature about this journey. Today it is no longer dangerous, but about a century ago it took the lives of some of the heroes of my youth. 

 Álvaro Sanz  

 
 

OLYMPUS OM-D EM-1 /  1/200  /  f6.3  /  ISO 200  /  12mm (M.ZUIKO DIGITAL 12-40mm 1:2.8 PRO)

41°21'21.6"N  2°07'35.7"E

13 - 11 - 16

¿Qué llevarías a un viaje a la Antártida? Después de varias semanas preparando el viaje aquí hay un resumen de lo que llevo (faltan parte de las prendas y calzado especial). Durante esta semana, explicaré todo lo que hay, el material técnico y las joyas de esOLYMPUS que he decidido llevar.

Pantalón y camisas.   
Calcetines Stance
Botas Gerton Dark Camel de Helly Hansen
Focas y pingüinos Schleich. Me acompañan en todos mis viajes y forman parte de un futuro libro de viajes para mis hijos.   
Opinel Inox 8 y Opinel Carbono 6
Frontal Petzl
Cubiertos Titanio Sea to Summit
Juegos de polarizadores y ND + adaptadores
Ordenador portátil 13’'
Lentes Zuiko 300mm f4 / 12-40mm f2.8 / 2x 12-100mm f4 / 2x 25mm f1.2 / 40-150mm f2.8 /   
Cámaras 1x PenF / 2 x OMD Em1 MkII / 2x OMD EM5 MkII Correa Expedición Polar
Altavoz bluetooth de viaje
Lámpara led Black Diamond
Mochila para pequeñas salidas
Tarjetero SD water resistant PELI
Gafas de sol Siroko
Micrófono Olympus LS-100
Micrófonos inalámbricos Senhesiser   
Cargador Olympus
Baterías micrófono + cámaras
Brazo multiusos
Tarjetero USB3.0 SD
Pasaporte en regla
iPhone
Power Bank solar
Bolsas ropa Eagle Creek
Chaqueta Helly Hansen Alpha 2.0 Jacket
Pantalón impermeable Helly Hansen Odeon Series
Mapa Pasaje de Drake   
Agenda Moleskine
Libretas Tenbei
Disco duro 4TB Lacie Rugged
Disco duro 2TB Store Jet
Disco duro sólido Sandisk 240Gb
Trípode mini Manfrotto
Tarjetas de visita
Lápices
Cinta americana Sur de Shackleton
Golosinas de Jengibre, remedio natural para el mareo en el pasaje de Drake
Tapones para los oídos
Botiquín de emergencia
Galleta Cliff
Cacao de labios
Bolsa para cables Poler Stuff
Termo café Stanley
Neceser aseo personal

– Álvaro Sanz

[English]

What would you take with you to a trip to Antarctica? After several weeks preparing the trip, this is a list of what I take (except some clothes and special footwear). During this week, I will explain everything that I have, from technical material to the esOLYMPUS valuables that I decided to take with me.

Trousers and shirts   
Stance socks
Helly Hansen Gerton Dark Camel boots
Schleich seals and penguins. I take them to all my trips, they are part of a future travel book for my children.
Opinel Inox 8 and Opinel Carbono 6
Frontal Petzl
Titanium Sea to Summit cutlery
Sets of polarizers and ND + adapters
Laptop 13’'
Lenses Zuiko 300mm f4 / 12-40mm f2.8 / 2x 12-100mm f4 / 2x 25mm f1.2 / 40-150mm f2.8 / 
Cameras 1x PenF / 2 x OMD Em1 MkII / 2x OMD EM5 MkII Strap Polar Expedition
Travel Bluetooth loudspeaker
Black Diamondled lamp
Backpack for short walks
PELIwater resistant SD cardcase
Siroko sunglasses
Olympus LS-100 microphone
Senhesiser wireless microphones   
Olympus battery charger
Microphone + cameras batteries
Multipurpose arm
USB3.0 SD cardcase
Valid passport
iPhone
SolarPower Bank
Eagle Creek bags of clothing
Helly Hansen Alpha 2.0 Jacket
Helly Hansen Odeon Series waterproof trousers
Drake Passage map
Moleskine diary
Tenbei notebooks
4TB Lacie Rugged hard disk
2TB Store Jet hard disk
Sandisk 240Gb solid state hard drive
Manfrotto mini tripod
Visiting cards
Pencils
Shackleton“South” duck tape
Ginger candies, natural remedy for dizziness for the Drake Passage
Ear plugs
First-aid kit
Cliff biscuit
Lip balm
Poler Stuff cable bag
Stanley thermos of coffee
Toilet bag

– Álvaro Sanz